Con dos horas por delante, Ian divide estaciones para su menú infantil: empieza fideos caseros para matambre a la pizza, arroz con leche guiado por abuela, mientras familiares animan y excompañeros comentan nervios.
Reini arranca limpiando trucha patagónica, preparando humita y vieiras, con apoyo familiar; chequeos revelan avances en puré, salsas y postre brûlée de higos, bajo presión de tiempo y jurados.
Los finalistas usan doble estación, consultan termómetros y separan pastas, con checkeos constantes de jurados sobre cocción, orden y detalles; quedan hora y media y 30 minutos, intensificando la adrenalina.
Excompañeros como Betú ayudan con consejos, mientras participantes admiten disociación emocional y cansancio mental en la recta final.