Graciela Estefani, actriz y coach ontológico, se presenta como una mujer, madre de dos hijos y profesora de teatro. Compara su infancia feliz como hija única con la de sus hijos, marcada por la separación parental y viajes a Estados Unidos para ver al padre.
Estefani relata que estudió coaching en pandemia, lo que le cambió la forma de escuchar y relacionarse. Habla del amor reconectado recientemente y su impacto en su actuación, como en la obra donde interpreta un personaje apasionado.
Cuenta anécdotas como la fiesta de su hija Josefina, cantante, con música en auriculares hasta las 4 de la mañana, y su primer beso traumático que le dio asco, obligándola a hacer buches con gaseosa.