En Pekín, China abrió la mayor escuela de robots del país, un centro de 10.000 metros cuadrados en el distrito de Xinjiang donde cientos de robots aprenden movimientos y detección táctil mediante control humano con realidad virtual.
El centro completó su primera fase con 100 brazos robóticos en ruedas y la segunda con 100 humanoides operando 10 horas diarias; ahora inicia la tercera enfocada en escenarios reales como producción industrial, agricultura y servicios hoteleros.
Los robots imitan acciones humanas como manipular botellas o identificar objetos, superando limitaciones de programación tradicional para adaptarse a tareas variadas, con potencial en salud y asistencia pero riesgos si pierden control.