El artista interpreta una emotiva zamba en la que describe haber cruzado desiertos, evitado atajos y batallado con heridas provocadas por incendios y fracasos, mientras sigue detrás de lo que siente.
En la letra, relata haber muerto varias veces pero estar presente, y menciona tantos domingos lejos de la familia, almohadas conocidas y canciones aprendidas que los recuerdos parecen de otras vidas.
El cantante agradece al público de todo el país, incluyendo Córdoba, Misiones, Rosario y Salta, y dedica la canción a fans específicos como Agostina de Venado Tuerto y Magalí de Cosquín.
También saluda a radios como LV3 y Sony, y enfatiza que sin el público no sería el artista que es, prometiendo cantar hasta el final.