Alan Ferraro transmite en vivo desde el centro de Beirut, capital del Líbano, destacando el contraste entre la rutina diaria y el impacto del conflicto con Israel. Muestra la mezquita Alamín rodeada de vallas y cámaras de seguridad, junto a sacos de arena usados como puestos militares cerca de la Plaza de los Mártires.
En la plaza se instaló un campamento de desplazados por bombardeos desde el 2 de marzo, que lo abandonaron por lluvias y buscaron refugio en casas de vecinos o misiones de iglesias. La ciudad convive con el conflicto pese a la lluvia que reduce el movimiento peatonal.
Ferraro explica restricciones para transmitir, con permisos necesarios y colaboración de fixers locales para evitar filmar edificios públicos. Menciona disparos antiaéreos contra drones israelíes y grietas sociales sobre Hezbolá, un partido con representación congressional.
Describe el pequeño tamaño del Líbano, comparable a la mitad de Tucumán con 6 millones de habitantes, y planes para cubrir más zonas con checkpoints militares. La gente mantiene rutinas en feriado con locales cerrados y presencia militar en edificios públicos.