Un estudio de la Universidad de Buenos Aires revela que el 43% de los trabajadores argentinos son informales, sin derechos laborales ni cargas sociales; cuatro de cada diez no están cubiertos por ninguna legislación laboral. Jóvenes de 16 a 24 años buscan primer empleo en changas, con altos niveles en construcción, servicio doméstico, docencia y Estado; del 25 al 44 años, el 48,5% son informales.
Muchos carecen de secundario completo pese a buscar trabajo; si lo tienen, solo el 45,2% lo aprovecha sin estudios superiores. Mujeres están un poco más amparadas (45% informales vs 55% hombres), gracias a blanqueo en docencia y servicio doméstico, aunque persiste informalidad en construcción por falta de continuidad y seguridad social.
Adultos mayores vuelven a changas porque la jubilación no alcanza. La reforma laboral del gobierno no soluciona esto: quita derechos a formales sin incentivar formalización, y los nuevos puestos son informales. Es una foto lamentable del mercado laboral argentino, con foco en pymes y microempresas.