La sexóloga Mariana Kers analiza en el programa ADN Buena Salud si la frecuencia sexual mejora las relaciones de pareja. Explica que una baja frecuencia genera malestar, problemas de autoestima y fisuras en el vínculo porque el erotismo es un elemento fundante.
Si la frecuencia aumenta, se libera dopamina que genera bienestar y conexión, pero advierte que el cerebro busca más y puede volverse regulador emocional si se usa para evitar enojos o frustraciones de la pareja.
Enfatiza que no es lineal: alta frecuencia no previene infidelidades ni asegura éxito, y baja frecuencia no hunde la relación. Recomienda diálogo desde la necesidad de sentirse deseados, priorizando intimidad diaria sin que siempre termine en sexo.