La ciudad de Brovary, en la periferia de Kiev, amaneció entre escombros tras un masivo ataque ruso que dejó al menos 3 muertos y 8 heridos.
En una noche, Moscú disparó 430 drones y 68 misiles contra 5 regiones ucranianas, apuntando a infraestructura energética pero golpeando zonas residenciales.
Habitantes como Natalia Fetko describen el terror sistemático, con el cielo desplomándose sobre sus hogares y un agotamiento general por la guerra de cuatro años.
Ucrania advierte que el conflicto en Irán distrae el apoyo internacional, mientras en Brovary voluntarios limpian escombros entre edificios calcinados.