El vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB) afecta al 70% de los casos de vértigo periférico por desprendimiento de otolitos en los canales semicirculares del oído interno, generando crisis intensas de segundos al cambiar posición de la cabeza, como al despertar para apagar el despertador.
Los otolitos, cristales de calcio atraídos por gravedad, se desplazan causando desbalance entre oídos, lo que provoca nistagmo ocular involuntario y sensación de giro extremo, náuseas y pánico. Expertos recomiendan apoyarse en pared, bajar al piso y moverse gateando para evitar caídas.
El oído interno incluye cóclea para audición, canales semicirculares para movimientos rápidos y vestíbulo con otolitos como acelerómetros. Maniobras de reposicionamiento, guiadas por observación de ojos del paciente, devuelven los otolitos a su lugar.
Otras causas incluyen migraña vestibular con crisis fluctuantes, enfermedad de Menière con vértigos de 20 minutos a 12 horas, pérdida auditiva, zumbidos y vómitos severos; traumatismos craneales en deportes o yoga; y cinetosis en autos por traslado pasivo. Carolina Binetti, de @vestibularargentina, atiende mareos crónicos, segundo motivo de consulta mundial.
Niños con déficit de atención pueden tener inmadurez vestibular; especialistas son pocos en Argentina. Tratamientos varían: medicamentos, inyecciones intratimpánicas o cirugía para Menière, que autolimita en 10 años.