Niantic, desarrolladora de Pokémon GO lanzado hace casi 10 años, utilizó 30.000 millones de imágenes capturadas por jugadores para entrenar su sistema de posicionamiento visual.
Este sistema usa cámaras para ubicar dispositivos con precisión basándose en el entorno, escaneando estatuas, monumentos y edificios, superando limitaciones del GPS tradicional.
La polémica surge porque Niantic nunca informó a los jugadores que sus datos se usarían para otra plataforma con fines lucrativos, sin compensación para los cazadores de Pokémon.