Los musulmanes del mundo celebraron la fiesta de Eid al-Fitr, que marca el fin del Ramadán, en medio de conflictos en Medio Oriente y otras regiones.
En Beirut y Sidón las conmemoraciones ocurrieron con temor por bombardeos israelíes contra Hezbollah; en Pakistán y Afganistán hubo tregua fronteriza; en Jerusalén las calles quedaron desiertas por cierre de Al-Aqsa y represión policial.
Familias libanesas desplazadas por bombardeos vivieron un Eid triste de mártires; en Bosnia hubo disparo de cañón tradicional; en Egipto subieron precios de dulces por crisis energética.