María relató su vida de sufrimiento desde los 8 años con bullying en la escuela, pesadillas y violencia familiar que la llevó a adicciones como cigarrillo, alcohol, marihuana, cocaína y pastillas a los 13 años. Echada de casa, cayó en prostitución y enfermedades en huesos, sangre y piel, con ataques nocturnos y 10 intentos de suicidio, culminando en un intento de ahorcamiento.
Tras 15 años de depresión e insomnio, vio el programa Pare de Sufrir y asistió a la Iglesia Universal un viernes, donde sintió paz inmediata y durmió por primera vez en años. Perseveró en reuniones, entregó traumas y odio familiar en el altar, se bautizó y recibió el Espíritu Santo, liberándose de vicios, traumas y reconciliándose con su familia y padre.
Hoy duerme en paz, emprende con éxito, goza buena salud sin ataques de pánico ni enfermedades, y mantiene unión familiar con parientes no vistos en 8-10 años.