Valeria denunció que Kevin, hijastro de su pareja fallecida Roberto, la expulsó de la quinta en Rafael Calzada tras su muerte cerebral repentina, cambiando cerraduras y enviándole un mensaje con restricción perimetral.
La pareja convivió 11 años en unión convivencial, organizando eventos familiares en la propiedad usada como salón de fiestas. Kevin anuló los contratos firmados por su padre, tomó control del negocio y impidió a Valeria recuperar sus pertenencias y perros. El cronista Nahuel reportó desde la quinta que ahora funciona como boliche con música alta, disturbios y relaciones sexuales en la vía pública, según vecinos, mientras un láser apuntaba constantemente a la cámara y equipo, generando alerta y llamado policial desde producción.
Respecto a las perras, un casero afirmó que Kevin llamó a Zoonosis porque un labrador y un collie mordieron a un invitado en una fiesta, quedando a resguardo o en riesgo de sacrificio. Valeria aclaró que sus perros son distintos: dos caniches y una labradora madre-hija (blanca y blanco-negro), y solo busca sus cosas y animales, no la propiedad.
El panel aconsejó contactar Zoonosis, dejar recuerdos positivos y esperar reflexión de Kevin. Sorpresivamente, Kevin contactó al programa para dar su versión. Abrieron líneas telefónicas para datos de vecinos o del propio Kevin, anunciando continuación la semana próxima.