La guerra en Medio Oriente genera una desestabilización absoluta en la economía mundial, con el petróleo subiendo más del 60% desde el inicio del conflicto por ataques iraníes a refinerías en Arabia Saudita, Kuwait y Qatar.
Los mercados globales operan bajo presión: bolsas en rojo, oro en caída, Brent cierra en 109,54 dólares (+2,01%) y crudo WTI en 98,53 dólares (+2,29%).
Los combustibles repercuten en todas las fases económicas, sin señales de distensión en la tercera semana de guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.