La familia y vecinos de Esmeralda, la niña de dos años y ocho meses encontrada tras más de 20 horas desaparecida en un descampado de Cosquín, Córdoba, insisten en que alguien la alzó de la puerta trasera de su casa y la llevó hasta un lugar a 487 metros, lleno de espinas, ramas y terrenos imposibles para una nena de 60 centímetros que caminara sola y descalza.
El abuelo Marcelo, conocido como Coco, y el amigo de la familia Facundo recorrieron en vivo el trayecto para periodistas, mostrando cabañas abandonadas, marcas de carpa de circo que se fue el mismo día coincidiendo en horarios, y una puerta entreabierta por descuido. La familia desconfía de gente del lugar y del circo, cuyos celulares y autos fueron secuestrados; vecinos como Susana afirman que es imposible que la chiquita cruzara sola el campo con piletones y árboles.
La zona del hallazgo ya había sido rastrillada por policía y vecinos con linternas la noche anterior, sin encontrar nada. La fiscal llegó in situ, abrazó a la nena y ordenó allanamientos; la niña tenía el body al revés, barro, raspones en piernas y rostro, pero sin signos de abuso sexual. La alerta Sofía y operativo cerrojo fueron clave para hallarla con vida.
La justicia trabaja bajo secreto de sumario aguardando pericias en 11 celulares secuestrados del entorno familiar y cruces de llamadas; no hay cámaras suficientes ni detenidos. Hipótesis: se la llevaron, pasó la noche en otro sitio y la dejaron cerca al verse acorralados, o se extravió, aunque todos dudan por la distancia y falta de rasguños graves pese al terreno hostil.