Estados Unidos inició la movilización de marines, barcos anfibios y aviones de apoyo como el A-10 Thunderbolt para una inminente fase terrestre en el Estrecho de Hormuz, según detallaron analistas en el programa. La guerra en Medio Oriente se expande hacia este punto estratégico clave para el petróleo mundial, con Irán resistiendo mediante ataques indiscriminados a civiles en Jerusalén y propaganda desafiante.
Irán y Hezbollah lanzaron misiles y bombas racimo sobre zonas civiles de Jerusalén, incluyendo la ciudad vieja y autopistas, donde conductores debieron esquivar restos de proyectiles interceptados por la Cúpula de Hierro. El régimen teocrático iraní apunta a generar terror en la población, ignorando objetivos militares y amenazando incluso destinos turísticos como Dubái para expandir el conflicto globalmente.
Donald Trump enfrenta tensiones internas en Estados Unidos por su manejo del frente, mientras portaaviones desde Japón y Okinawa se dirigen al Golfo Pérsico. Se especula con la ocupación de la isla de Kharg, centro petrolero iraní de 24 kilómetros cuadrados, sin destruir instalaciones para evitar daños económicos masivos, utilizando helicópteros AH-64 Apache antidrones y B-52 para apoyo quirúrgico.
La propaganda iraní muestra submarinos plantaminas y lanchas rápidas en Hormuz para contrarrestar portaaviones estadounidenses, aunque su arsenal real es incierto tras ataques que destruyeron el 90% de lanzaderas según Trump. El tráfico petrolero cayó un 95%, generando la peor crisis energética histórica, con refinerías dañadas y proyecciones de seis meses para normalizar el flujo.
Expertos destacan la evolución tecnológica en armas como el A-10, diseñado para Vietnam y usado en Golfo, Bosnia y Afganistán, con 4.000 proyectiles por minuto para proteger tropas terrestres ante drones y minas iraníes.