Los equipos de Fórmula 1 mueven alrededor de 50 toneladas de equipamiento por cada Gran Premio en su calendario itinerante que recorre cinco continentes y más de 127.000 kilómetros al año.
Los contenedores viajan por barco, con escuderías como Red Bull, Mercedes y Ferrari enviando entre dos y tres por barco, mientras elementos esenciales como autos, alerones y motores van en avión en cajas con sensores para evitar daños por turbulencias.
Cada equipo lleva cinco o seis sets completos de repuestos no esenciales que giran por el mundo, llegando meses antes al circuito para su montaje por personal especializado, con 90 a 100 personas viajando por escudería incluyendo mecánicos, ingenieros, marketing y logística.
Tras cada carrera, desarman el garage en ocho horas y envían todo al siguiente destino, destacando la precisión absoluta para no perder ni un tornillo en este circo global.