El economista Richard Bookstaber, predictor de la crisis de 2008, advierte que el mundo entró en una nueva etapa de riesgo financiero por interconexiones frágiles.
Identifica focos como inteligencia artificial, crédito privado de 2 billones y concentración en acciones tecnológicas. El peligro radica en la velocidad de propagación de crisis, donde el daño ya estará hecho cuando aparezcan señales en mercados.
Los problemas no son aislados, sino sistémicos en un entorno vulnerable.