El consumo de carne vacuna se desplomó un 13,8% interanual según la Cámara de Industria y Comercio de Carnes (SICRA), alcanzando el nivel más bajo en 20 años con 47,3 kilos per cápita anuales, 1,2 kilos menos en el último año y 15 kilos menos que en 2005 (62,2 kilos).
La producción bajó un 9,9% mientras exportaciones subieron 6,6%, elevando precios por encima de la inflación. La gente opta por cortes baratos, pollo y cerdo importado como el brasileño ante la suba constante.
Carniceros advierten que los precios se dispararán más por menor oferta, sequía y exportaciones, convirtiendo la carne en bien de lujo pese a ser proteína indispensable en un país productor.