La salida de Andrea del Boca por problemas de salud desestabilizó la casa de Gran Hermano: participantes discuten liderazgo, acusan espionaje y desorden, con Ariel ilusionado pese al golpe.
Andrea mantenía la calma; ahora grupos se dividen, con Daniela posible líder. Ella se retiró diciendo que se va cuando quiere la gente, no ellos, y amenazó con nominaciones.
La casa ve su figura como estabilizadora; esperan resultados médicos para su regreso. Temas como cocina, baño compartido y ronquidos persisten.