La ley brasileña pone el énfasis en la responsabilidad de las empresas tecnológicas por el uso excesivo de redes sociales entre menores, diseñadas con algoritmos adictivos que atrapan a los usuarios.
Prohíbe videos infinitos, acceso a apuestas y publicidad personalizada para menores de 18 años, además de exigir verificación segura de edad e identidad al registrarse, con multas de hasta 9 millones de dólares.
Empresas como Meta ya anuncian cambios con alertas de uso y límites de horas; se espera inspire medidas similares en la región para reducir tiempo en pantallas.