Un audio amenazante recibido días antes de la muerte de Tota Santillán en septiembre de 2024 reabre la causa, donde apareció quemado y asfixiado en una casa alquilada que no era suya.
La voz misteriosa avisa que lo van a prender fuego si no paga lo pedido, relacionado con usurpación o alquiler; el llamado parece originado en un penal pero desvía la investigación según el hermano Walter Santillán.
Walter Santillán denuncia fallas en la pesquisa: teléfono abierto "por la mitad" por el fiscal, dudas sobre origen del incendio en el sofá sin gases previos de alcohol, no indicios de suicidio pues tenía shows y estaba optimista.
Sospecha de entorno familiar como el suegro poderoso y Sol, la ex esposa; descarta cárcel real y exige justicia minuciosa, comparando con otros casos; familia impactada pide reabrir para probar asesinato.
Periodistas destacan inconsistencias iniciales como aire acondicionado o autoincendio, sin cerraduras forzadas pero posible entrada de terceros.