Los vecinos desalojados del edificio derrumbado en Parque Patricios rechazan reingresar pese a la autorización fiscal de la Guardia de Auxilio, porque el edificio carece de luz, gas, agua, tiene escombros, autos sepultados y no todas las áreas están habitables.
La Ciudad de Buenos Aires avisó primero a los medios que a los propios vecinos; el Gobierno porteño montó carpas tras 16 días de reclamos, pero el edificio presenta filtraciones previas sin inspección completa y no hay imputados en la causa. Familias alojadas en hoteles hasta el 25 de marzo enfrentan rutinas incómodas con menús limitados y reclamos constantes por opciones para hipertensos.
Los vecinos expresan entusiasmo por volver a casa pero exigen condiciones dignas; desconfían por la rapidez de la habilitación pese a problemas estructurales históricos ignorados, y cuestionan que la empresa responsable autorice el regreso sin responsables judiciales. Hoy podrán ingresar solo para sacar pertenencias ante el cambio climático, sin fecha para habitabilidad plena.
La situación genera sentimientos encontrados por la sorpresa de la autorización matutina, mientras lidian con hoteles incomodos y miedo a un nuevo derrumbe sin garantías.