Oscar Centeno, chofer clave en la causa cuadernos de la corrupción, se negó a declarar ante el tribunal por consejo de sus abogados, pese a haber aportado detalles previamente sobre entregas de bolsos a Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner.
Claudio Uberti, imputado colaborador, denunció amenazas de muerte y vive en "terror permanente", negándose a ampliar su declaración por miedo a represalias como "buchón". Se comprometió a declarar más adelante cuando mejore su situación de detención. Uberti ratificó haber llevado bolsos con dinero de concesionarias viales a Néstor Kirchner en el despacho presidencial, con Cristina presente en varias ocasiones, y reveló que el día de la muerte de Néstor había 60 millones de dólares en el departamento de Juncal y Uruguay.
Los panelistas destacaron el miedo de los arrepentidos a ser masacrados por abogados kirchneristas y vincularon el caso a una trama de corrupción kirchnerista sin precedentes, mencionando posibles asesinatos inexplicables como los de Fabián Gutiérrez y Misman.
Los imputados colaboradores estratégicamente pospusieron declaraciones para validar beneficios al final del juicio, en una maniobra comparada a un juego de ajedrez.