El rey Felipe VI de España reconoció abusos en la conquista de América, afirmando que vistos con valores actuales no enorgullecen al pueblo español, pero aclaró analizar en contexto histórico sin juzgar con mirada moderna.
Claudia Sheinbaum de México lo tomó como gesto de acercamiento pero insuficiente, manteniendo reclamo de disculpa oficial; Ayuso, presidenta de Madrid, defendió el legado español, rechazó pedir perdón y reivindicó orgullo histórico, culpando más a aztecas y mayas.
El debate divide izquierda y derecha en España entre pedir perdón o reivindicar legado cultural; en España genera interés mediático pero no masivo, con nacionalistas defendiendo la conquista, mientras en Latinoamérica resuena.
Corresponsal Mauro Anzemi reportó distensión diplomática pero conflicto abierto, con Ayuso despegándose del rey.