Patricio Poplaski, empresario argentino en Dubái, cuenta que la última alarma fue a las 7 de la mañana por interceptación de misiles, pero la vida sigue normal con malls, restaurantes y tráfico llenos.
Se esperaba ataque a infraestructura petrolera por amenazas iraníes, pero la resiliencia sorprende y el turismo continúa pese a cierres aéreos. Edificios dañados por drones se reparan rápido.
Economía resiste con ventas récord inmobiliarias de 25 y 60 millones de dólares, ofertas de autos gratis por compras y consultas de inversores apostando a recuperación post-guerra.