Viktor Orbán, primer ministro de Hungría, condiciona retirar el veto a 90.000 millones de euros para Ucrania a que su país reciba el petróleo necesario vía el oleoducto dañado Druzhba.
Orbán critica la misión de la Unión Europea para inspeccionar el oleoducto como un "cuento de hadas" y prioriza las necesidades de su población, similar a la postura de Eslovaquia.
El panel destaca que países como Hungría y Eslovaquia defienden intereses propios ante el alto costo del gas y petróleo por sanciones, recordando negociaciones fallidas en Estambul y la influencia de Boris Johnson en Zelensky.
Orbán recibirá a líderes conservadores como Milley este fin de semana en campaña electoral, resistiendo presiones de la Comisión Europea liderada por von der Leyen.