Familias iraníes celebran el Nowruz, Año Nuevo Persa de más de 3.000 años coincidente con el equinoccio de primavera, con mesas de velas y fotos de seres queridos caídos en la guerra.
En plazas públicas realizan rituales de purificación saltando fogatas, gritando "lo amarillo y viejo para ti, lo rojo y nuevo para mí", dejando lo malo atrás y quedándose con lo puro del fuego.
La tradición se replica en la diáspora iraní en Europa, simbolizando cambio de ciclo en medio del conflicto.