Por primera vez en la historia, Irán derribó un F-35 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, avión furtivo de quinta generación valuado en 100 millones de dólares. El piloto resultó gravemente herido pero aterrizó en base militar estadounidense.
El impacto ocurrió pese a la capacidad evasiva del monoplaza, usado previamente para ataques a bases nucleares iraníes. Irán destaca su poder de fuego con misiles, demostrando resistencia mayor a la esperada por EE.UU. e Israel.
Periodistas analizan que Irán "se la banca mucho", contrariando minimizaciones previas de su capacidad militar tras la guerra de los 12 días en junio pasado.