Irán atacó la refinería Ras Lafan cerca de Doha, en Qatar, donde se concentran las mayores reservas de gas natural del mundo, durante la noche sin víctimas.
También impactaron otra refinería en Arabia Saudita y las inmediaciones de Riad, apuntando a infraestructuras energéticas clave en la península arábiga y Golfo Pérsico.
Los ataques buscan alto impacto económico mundial, disparando precios en Europa; se registraron con celulares pese a seguridad.