Las Fallas de Valencia finalizaron con la quema de grandes esculturas alegóricas de cartón y piedra, acompañada de fuegos artificiales ante multitud de turistas en las calles de la tercera ciudad de España.
Declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2016, la fiesta duró cinco días con buen clima tras dos años de lluvias, instalando cerca de 770 fallas con motivos sociales y políticos.