Donald Trump declaró que tendrá el honor de tomar o liberar Cuba por su debilidad, en medio de crisis económica, energética y el sexto apagón generalizado en un año sin agua ni luz, mientras el gobierno cubano abre inversiones a emigrados rechazadas en Miami por expropiaciones comunistas.
La escasez de combustible paraliza la economía bajo embargo estadounidense desde 1962. El investigador Carlos Malamud interpreta las palabras de Trump como amenaza real, estrategia política y retórica para presionar, esperando que el régimen caiga por bloqueo energético.
Marco Rubio criticó los anuncios cubanos de inversión de la diáspora como insuficientes. Malamud descarta intervención directa ahora por la guerra con Irán y descontento en la base MAGA, sugiriendo modelo venezolano sin cambio de régimen y foco en salida de Díaz-Canel.