El centro comunitario de la parroquia Niños Jesús en Lugano quedó a cielo abierto tras volarse el techo de chapa de un aula en el primer piso por las ráfagas del temporal de ayer. De milagro no había niños en el momento porque faltaba poco para el inicio de clases; los chicos estaban en planta baja y solo sufrieron sustos por los ruidos.
El padre Gabriel, responsable del lugar, contó que el centro ofrece educación no formal con 300 alumnos: primario para adolescentes fuera del sistema, cursos de computación, inglés, tejido, peluquería y adultos 2000 para completar secundario. También atienden con 30 psicólogos que cobran un bono mínimo para valorar la terapia en zona vulnerable.
El centro se sostiene con voluntarios, donaciones privadas del barrio solidario y algo de pago del Gobierno de la Ciudad por cursos; la parroquia cumple 100 años y el Centro Misionero 27. Tras el desastre, vecinos ofrecieron ayuda inmediata pero priorizan reparación segura sin apuro.
El padre Gabriel, que cumple 60 años hoy con 32 de sacerdote, pidió datos de cuenta para colaborar (alias a confirmar por contadora). Destacó la solidaridad del pueblo, más fácil dar que recibir, y el rol del cura como oyente en tiempos difíciles de falta de trabajo y necesidades básicas.
Previamente se mostró devastación en Paso del Rey, Moreno: árboles partidos, murallones doblados, casas aplastadas como por un gigante; en AMBA pileta de lona cayó de terraza de 15 pisos, polvo cero visibilidad en Puerto Madero y trabajador vidrios rescatado a 7m por bomberos.