El doctor Arturo Burchatsky, del Servicio de Oftalmología del Hospital Italiano de Buenos Aires, explica que el glaucoma daña el nervio óptico principalmente por aumento de presión ocular, llevando a ceguera silenciosa si no se detecta.
Describe el glaucoma de ángulo abierto sin síntomas como el más común y el de ángulo cerrado con dolor agudo; tratamientos escalonados incluyen colirios, láser ambulatorio y cirugía como última opción.
Recomienda controles oftalmológicos anuales después de los 40 años, medir presión ocular y vigilar factores de riesgo como genética, diabetes y corticoides crónicos.
El doctor enfatiza la prevención como clave, ya que un ojo se sacrifica históricamente para salvar el otro por detección tardía.