Turquía y Jordania, que acogen millones de refugiados sirios y palestinos desde hace una década, enfrentan mayor presión por nuevos desplazados del conflicto en Medio Oriente. Sus economías de renta media absorben el grueso de llegadas, con condiciones paupérrimas en algunos casos.
ACNUR reporta aumento global del 6% en desplazamientos forzados de 2023 a 2024, sumando 7 millones más. Oriente Medio, con desplazamientos internos por ataques recientes de Israel y EE.UU., complica la situación en países como Líbano e Irán, que albergaba 2 millones de palestinos.
Los países de la región podrían llegar a un límite, advirtiendo ACNUR sobre crisis humanitarias crecientes, similares a las de Ucrania-Rusia.