Un sicario disparó siete veces contra la casa de Cecilia Iraola, de 53 años, en Bécar, San Isidro, por un ajuste de cuentas contra su hijo Damián Iraola, quien vendió un BMW con fallas mecánicas. Las balas atravesaron el portón y mataron a Cecilia, que no tenía relación con el conflicto.
El autor intelectual, Gustavo Arroyo, de Escobar, está detenido. El sicario, con prisión domiciliaria y pulsera electrónica que cortó, escapó por los techos en José León Suárez, San Martín, tras ser identificado por cámaras municipales. Damián había recibido amenazas y avisó a su madre minutos antes.
La familia de Cecilia tiene miedo de represalias y critica información inicial errónea de la policía sobre paro cardíaco. Investigadores sospechan que Damián se fugó a Costa Rica con la plata de la venta. Este tipo de ataques sicarios se repiten en el conurbano bonaerense.
Imágenes muestran al sicario en moto, disparando ráfagas, con una vecina escapando. El mensaje era asustar por los 10.000 dólares del auto, pero resultó fatal para una inocente.