Se reveló que Raffaella Carrá tenía un hijo adoptivo secreto, Sanluca Peloni Bussoni, su ex custodio, secretario y mano derecha durante 30 años, quien figura como heredero universal.
La adopción plena surgió en una demanda reciente por la obra musical Bailo Bailo en Madrid, donde él reclamó permiso para usar su imagen. Raffaella, sin hijos biológicos pese a su deseo, mantuvo la intimidad celosamente.
La adopción facilitó la gestión legal de su obra, derechos y regalías post mortem en 2021, además de repartir herencia con sobrinos. La fundación de Carrá confirmó su rol en cuidar su legado, imagen y patrimonio, incluyendo dinero y propiedades.