El nuevo presidente chileno inició la construcción de una zanja en la frontera con Perú y Bolivia para frenar la migración ilegal, que trajo 180.000 personas irregulares, mayoritariamente venezolanas. Incluye despliegue militar en Arica, Parinacota, Tarapacá y Antofagasta.
La medida responde también al narcotráfico y crimen organizado. El presidente declaró: "Queremos usar las retroexcavadoras para construir un Chile soberano" que cierre la "ventana" por donde entraron irregularmente.