Tras la eliminación de Nick, la casa de Gran Hermano explotó en roces: Sol festejó su salida riendo, lo que generó acusaciones de falta de humanidad y careta por parte de otros participantes como Ema.
Sol defendió su actitud como parte del juego, negando ser mala persona y celebrando el odio que genera, mientras discuten formas y emociones exageradas después de solo 15 días. Manuel, nuevo líder, apunta a Sol para quitarle voto.
El panel chismoseó sobre romances pasados como el de Andrea del Boca con Luis Miguel, generando expectativa por más drama en la casa.
La edición perfila a Sol como villana, con conflictos por juicios morales y estrategias, reflejando la vida real con dobleces de bien y mal.