Pakistán y Afganistán acordaron un alto el fuego desde el jueves hasta la medianoche del lunes 24, a petición de países islámicos como Arabia Saudita, Qatar y Turquía, en medio del fin del Ramadán y un conflicto que dejó cientos de muertos esta semana.
Islamabad lo calificó como gesto de buena fe, pero advirtió respuesta intensa ante ataques transfronterizos, drones o terroristas. El gobierno afgano suspendió operaciones defensivas temporalmente, mientras en Kabul se celebraban funerales por víctimas de un bombardeo contra un centro de desintoxicación que mató a unas 400 personas y dejó más de 200 heridas, según talibanes; Pakistán niega ataque deliberado.
Periodistas de AFP confirmaron al menos 95 cadáveres en escombros; voluntarios trasladaron ataúdes bajo lluvia a fosa común. Autoridades afganas insisten en vía diplomática pese a amenazas de represalias.