Marcos Cabeza, misionero en Beirut, describe desde su hogar de misericordia con 70 refugiados la tensión por bombardeos israelíes en Líbano, con alrededor de 800 muertos civiles desde que Hezbolá se unió al conflicto, incluyendo un sacerdote católico la semana pasada.
En entrevista en vivo, relata evacuaciones del sur ordenadas por bombardeos, crisis humanitaria agravada por pobreza, inflación y falta de recursos básicos como agua, electricidad y nafta (tanque subió de 50 a 90 dólares); cristianos perseguidos sufren más pese a buscar paz, con niños criados en guerra permanente.
La gente está cansada de Hezbolá e Israel, exige paz sin buenos ni malos; desalojo masivo deja 1.200.000 desplazados, hogar recibe africanos que perdieron todo; piden donaciones vía @famíliaNazarenaLibano para mudanza a casa más grande en norte.
Niega armas en refugio, enfatiza convivencia plural en Líbano pese a persecución regional a cristianos; medios mienten según lado, no hay culpables claros en guerra donde inocentes mueren siempre.