El robot Mirumi combina características de Labú y Furby para convertirse en un compañero portátil que se adhiere magnéticamente a bolsos o carteras.
El dispositivo mueve la cabeza vertical y horizontalmente, detecta caricias con sensores táctiles y reacciona como una mascota real, mostrando movimientos aleatorios y agradeciendo el contacto con los dedos.
Sus pezuñas magnéticas permiten fijarlo a objetos, y combina colores para matching con outfits diarios. Tiene un precio aproximado de 115 a 120 dólares, aunque su éxito como moda aún está por verse.