Manuel Castro explicó que los ataques se dirigen a objetivos de energía iraní como la central nuclear de Bushehr, construida con rusos, y el campo de gas South Pars, el mayor reserva mundial que provee el 70% del gas doméstico de Irán.
Estos golpes buscan impactar la economía iraní, paralizando industrias, calefacción y generación eléctrica, en un contexto de cierre parcial del Estrecho de Hormuz y presiones bélicas.
Israel y Estados Unidos retomaron estrategia contra pilares económicos iraníes, similar a daños previos en la guerra de 12 días declarada por Trump.