Cinco de las siete jugadoras y un miembro del staff de la selección femenina de fútbol de Irán que pidieron asilo en Australia tras la Copa Asiática decidieron volver a su país, retirando la solicitud.
Las deportistas enfrentaron un viaje complicado por el conflicto bélico, pasando por Malasia, Omán, Estambul y cruzando la frontera turca de Iqdir hacia Irán.
Dos jugadoras, Fatemeh Pasandideh y Atefe Ramesanizadeh, se quedaron en Australia y ficharon por un club local. Familiares recibieron amenazas, y el gobierno iraní califica el regreso como fracaso de un "proyecto estadounidense-australiano", mientras opositores denuncian coacción.