El ejército israelí mató a Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán y mano derecha del fallecido ayatolá Ali Khamenei, en una ofensiva que dura 18 días; Benjamin Netanyahu lo describió como jefe de la Guardia Revolucionaria, una "pandilla de gángsteres" que dirige Irán.
Irán no confirmó la muerte, pero Israel detalló la compleja estructura de seguridad iraní con agencias como Ministerio de Inteligencia, Guardia Revolucionaria (ramas terrestres, navales, aeroespaciales, Al-Quds externa, Basij interna con 600.000 voluntarios para represión), pese a que el régimen es "profundamente arraigado" con base amplia contra un pueblo desarmado.
Ataques se expanden a Irak con drones y cohetes contra embajada EE.UU. en Bagdad y bombardeo a milicia pro-Irán matando cuatro; Joe Kent, director del Centro Nacional Antiterrorista de EE.UU., renunció oponiéndose a la guerra por "presión israelí y lobby", afirmando Irán no amenazaba; Donald Trump celebró la dimisión y defendió acción por inteligencia excepcional.
El Estrecho de Hormuz, bloqueado por Irán, eleva precios petróleo; Trump levantó sanciones rusas y pidió coalición para abrirlo por fuerza, rechazada por aliados como Emmanuel Macron, quien condiciona a cese bombardeos.