La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán lanzó misiles contra el centro de Israel en represalia por la muerte del jefe de seguridad Ali Larijani, confirmando dos muertos en Ramat Gan cerca de Tel Aviv.
Sirenas antiaéreas sonaron en Tel Aviv y Jerusalén; los proyectiles con municiones en racimo se fragmentaron impactando varios puntos, según el ejército israelí que atribuye el ataque directamente a Irán.
El jefe del ejército iraní advirtió una respuesta lamentable y la policía israelí reportó daños en el centro del país, marcando una nueva escalada en el conflicto regional.