Los países occidentales, incluidos Estados Unidos e Israel, acusan desde hace años a Irán de buscar armas nucleares, aunque las autoridades iraníes insisten en que su programa tiene fines exclusivamente civiles. El ministro de Relaciones Exteriores iraní afirmó que las fatuas sobre el tema dependen del jurista que las emite y que aún no juzga las opiniones del nuevo líder supremo, Mokshabah Hamenei.
El ministro propuso que, una vez finalizada la guerra, los países ribereños del Golfo elaboren un nuevo protocolo para el estrecho de Hormuz que garantice el paso seguro ajustado a intereses iraníes y regionales. Sobre los ataques iraníes en el Golfo que afectan zonas residenciales, explicó que siguen concentraciones de fuerzas estadounidenses y sus instalaciones, algunas cerca de áreas urbanas.
En Irán se registran manifestaciones en apoyo al sistema de gobierno, donde queman figuras del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu y del presidente estadounidense Donald Trump, vistos como iniciadores del ataque del 28 de febrero. Una multitud conmemoró a las víctimas del buque de guerra iraní-mirisdena, hundido por un submarino estadounidense frente a Sri Lanka.
La guerra, que comenzó con el asesinato del líder supremo Ali Khamenei y comandantes militares, no muestra signos de amainar, con más altos funcionarios iraníes como blancos de ataques aéreos. El exlíder Ali Khamenei se había opuesto a armas de destrucción masiva mediante una fatua en los 2000, pero Irán mantiene su postura pese al conflicto.