El régimen iraní lanzó misiles contra la planta de gas natural licuado Ras Lafan en Qatar, causando daños importantes, en venganza por la muerte de Ali Larijani, secretario del Consejo de Seguridad de Irán, confirmada por el ministro de Defensa israelí Israel Katz.
El líder supremo Mostava Yamenei advirtió que «cada gota de sangre derramada tiene su precio» y que los asesinos pagarán, en un texto difundido sin imágenes recientes suyas, mientras circulan dudas sobre su estado de salud y el del hijo de Ali Yamenei.
El presidente iraní Masoud Pesekian justificó los ataques como consecuencias incontrolables que agravarán la situación mundial, afectando infraestructuras energéticas en Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita e Israel. Irán ordenó evacuaciones previas.
Rafael Grossi, de la OIEA, afirmó que las reservas de uranio enriquecido iraní no se movieron desde junio pasado, pese a daños en centrales nucleares como Fordow, Isfahan y Natanz. Donald Trump descartó OTAN en el Estrecho de Hormuz y criticó a aliados.
Países como Japón, Corea del Sur y Francia rechazan unirse a coalición naval de EEUU; Qatar expulsará diplomáticos iraníes. Israel despliega en Líbano contra Hezbollah, destruyendo puentes y matando comandantes.