Robo Gym, el gimnasio más grande del mundo para robots, abrió en Múnich cerca del aeropuerto, desarrollado por la Universidad Técnica de Múnich en asociación con Neuro Robotics con inversión de 20 millones de dólares en 2.300 metros cuadrados.
Los robots aprenden tareas finas de humanos como manipular cajas, abrir botellas, colgar perchas, volcar agua a vasos y manejar comida, para futuros roles como asistentes domésticos o industriales.
Periodista describe ejercicios donde robots imitan movimientos humanos con precisión creciente, aunque algunos tiemblan, en un espacio pionero para mejorar destrezas y velocidad.