El gobierno de Eslovaquia elevó el precio del diésel para vehículos con matrícula extranjera en un intento por frenar el turismo de combustible, ya que es más barato que en países vecinos.
El primer ministro Robert Fico impulsó la medida, permitiendo a las gasolineras limitar la venta a un tanque lleno más 10 litros adicionales para autos extranjeros y sin fijar un precio máximo.
Esta acción responde a los aumentos globales de combustibles por la guerra en Medio Oriente, un fenómeno repetido históricamente en fronteras con diferencias de precios.